La amenaza de los nuevos medios

Varias personas me han hecho llegar hoy el artículo de Vargas Llosa sobre los nuevos medios y su efecto sobre nosotros (http://mario-vargas-llosa-premio-nobel-2010.blogspot.com/2011/07/mas-informacion-menos-conocimiento-dom.html). Si bien es cierto que aquellas facultades y valores que han constituido la base de nuestra cultura por más de dos mil años están siendo desplazados por las nuevas prácticas y hábitos implantados por las tecnologías, la pérdida que significan y la carga afectiva que necesariamente tienen para nosotros que hemos aprendido a identificarnos con ella y sus valores, nos tienen que hacer ciegos a lo que, a través de esas pérdidas, indudablemente se está forjando como una nueva forma de pensamiento y percepción. En ese sentido es importante recordar que cuando uno de nuestros sentidos o alguna facultad nos falta, la naturaleza misma se encarga de repotenciar los restantes y producir, por lo tanto, facultades y sentidos que abren caminos de otra manera insospechados.

Lo que está sucediendo con los medios, más que una señal de alarma (aunque por supuesto también tiene que ser eso) debe llamarnos a la reflexión sobre cómo funcionan efectivamente y cómo nos están reconfigurando. McLuhan efectivamente es uno de los primeros en ver la necesidad de tomar conciencia de cómo nuestras tecnologías nos transforman.  Pero afirmar que la robotización de una humanidad organizada en función de la “inteligencia artificial” es imparable, afirmación de Carr a la que Vargas Llosa le da el énfasis en su reflexión, es ver las cosas solo desde la perspectiva conocida, olvidando que la tarea más difícil es más bien tratar de avizorar los aspectos nuevos de estas transformaciones que van constelizando un paradigma que quizás aun nos es inconcebible.

En todo caso, sobre el asunto escribí las líneas hque cito a continuación hace unas semanas, en El Dominical que armamos por el día del internet y como parte de la conmemoración del Centenario de Marshall McLuhan (https://synchronicity23.wordpress.com/2011/07/31/mmcluhan-100-comunicacion-arte-y-pensamiento/ ).  Aunque reconozco la ansiedad a la que da voz Vargas Llosa (McLuhan observaba que toda nueva técnica siempre produce ansiedad porque significa el desplazamiento de lo conocido), no me entrego a su pesimismo, pensando que “solo un cataclismo nuclear que nos regrese a las cavernas” podría salvarnos. Prefiero quedarme con la tensión y la paradoja del momento, ver las restas en esta ecuación como signos más bien de nuevas sumas aun sin calcular, pero en todo caso sin pronunciarme en definitiva.  Más bien recuerdo que Platón, el más importante y seminal de los filósofos de nuestra tradición, quien tanto nos advirtió en contra de la escritura porque nos haría olvidar justamente la diferencia entre la información y lo que es el verdadero saber, olvido al que Vargas Llosa apunta, fue también el primero que usó le escritura como medio de su pensamiento. Y dos mil años más tarde esa técnica se ha convertido no solo en el cimiento de nuestra civilización, sino también en la fuente de nuestros más preciados ideales. Pero ahora otra vez, una nueva técnica amenaza a nuestra cultura del mismo modo como como sucedió con la escritura en Platón y en el Renacimiento con la invención de la prensa de Gutenberg.

La pregunta que yo me hago es si no deberíamos también tratar de ver de qué manera estos desarrollos no solo apuntan a un apocalipsis, sino también cómo podrían estar anunciando un nuevo renacimiento; quizás uno más conectado con la sensibilidad y la contingencia y más consciente de las carencias y opacidades de nuestra condición que el paradigma que nos ha formado en occidente.

En todo caso, esto es lo que escribí en ese artículo del Dominical:

Es natural que frente a cambios tan radicales como los que están ocurriendo, la primera reacción sea la de la alarma y la resistencia. Nicholas Carr, por ejemplo, en un artículo reciente sobre su uso constante de la Internet, observa preocupado que su forma de pensar está cambiando, su mente acostumbrándose a recoger información en un flujo continuo de elementos en rápido movimiento de la misma manera y al mismo ritmo en que la distribuye la Red. “Una vez fui un buzo en las profundidades del mar de palabras”, se lamenta, “hoy simplemente me desplazo sobre la superficie como alguien sobre esquíes acuáticos”. Y Alonso Cueto, también con la misma sensación y en relación a la experiencia del Facebook, acusa que la nuestra es ya “una cultura que vive bajo el imperio del presente. Ni la carga del pasado ni la responsabilidad del futuro que son tiempos densos pueden interrumpir el contacto fugaz del facebook… El presente ofrece el paraíso de lo fugaz. Esta es la esencia del facebook y del culto moderno”.

Acostumbrado a pensar con la secuencialidad de la imprenta, por lo menos desde la modernidad, el hombre occidental ha identificado lo racional con el pensamiento lógico. Ello explica nuestra resistencia a los cambios que estamos presenciando, pues desde la perspectiva alfabética o escribal desde la que los estamos mirando es imposible encontrarles validación. Pero poco a poco en muchos aspectos y campos de la vida y cultura contemporánea, el antiguo orden va perdiendo su vigencia y legitimidad sin que podamos hacer nada para detenerlo. Como lo presagió McLuhan, esta reconfiguración de nuestra conciencia es inevitable debido a la tecnologización de nuestra cultura.
Independientemente de cómo estemos inclinados a valorarlos, estos cambios parecieran estar instaurando una nueva lógica en la que, según los lingüistas peruanos Eduardo Zapata y Juan Biondi, se insertan más fácilmente las culturas más orales, como la nuestra. Y es que el mundo virtual nos reubica en un espacio de interacción comunal más cercano a la tradición oral que a la mentalidad escribal del hombre moderno y, en última instancia, mucho más afín a nuestro temperamento más corporal, más emocional y sensual. No debería sorprendernos, entonces, que en los países latinoamericanos haya habido un incremento del 900% en el número de usuarios de la red en la última década.
A pesar de ello nuestra cultura cibernética local, por lo menos a nivel colectivo, es aun incipiente y nuestro manejo de la técnica es aun meramente instrumental. Por eso mismo la educación de nuestras jóvenes generaciones debe regirse por una comprensión cabal de la importancia constitutiva de los medios. Como extensiones que son de nuestra propia naturaleza, están forjando –al igual que entonces con la prensa de Gutenberg– una nueva identidad y una nueva conciencia que bien podrían ser los heraldos de un nuevo renacimiento.”

Quizás de lo que se trata no es tanto de resistir los cambios como de orientarnos en medio de las transformaciones que están propiciando en nosotros,  atendiendo a los nuevos indicios que nos muestra la experiencia con el conocimiento de causa que nos proporciona la práctica que tengamos con los medios.  Frente a afirmaciones apocalípticas respecto a nuestro futuro con la tecnología  yo prefiero citar a Giorgio Agamben quien, refiriéndose en general a nuestra convulsionada época, observa que no se trata en estos tiempos de angustiarnos con las visiones apocalípticas que nos asaltarán indudablemente al presenciar la debacle de nuestro paradigma tradicional, sino de ver qué hacer en la catástrofe que nos ha tocado vivir, para empezar a hacerle espacio al nuevo paradigma que tiene que surgir más allá de las ruinas del presente.

 

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5 thoughts on “La amenaza de los nuevos medios

  1. Muy bueno! Totalmente de acuerdo.
    En este debate entre los apocalípticos y los integrados, se suele perder de vista de que antes que luchar contra los cambios debemos aprender a vivir con ellos. Y ¿a dominarlos? Tal vez.

  2. Quizás sea ese renacer de la oralidad, con los nuevos medios, lo que despista a buena parte de la intelectualidad, encerrada, como estaba, en lo escrito, y por tanto al margen de lo (realmente) comunitario. El apabullante incremento de usuarios de internet en Latinoamérica, para mí es un índice, pues, de esa simbiosis de los nuevos medios, con las culturas comunitarias. Sin duda el nuevo paradigma, para mí, tiene un fuerte componente del Sur, es decir, de aquellos pueblos y culturas “madre”, que aún conservan muy vivo el sentimiento comunitario, y por tanto no tienen miedo en integrarse a los nuevos medios. El Sur, (el Norte es realmente una minoría, eso sí, “muy ruidosa”), que tras ser tanto tiempo ninguneado por el Norte, aflora ahora con fuerza, para mostrar a la desgastada Europa, que no está sola, y que tiene la oportunidad de aprender, y poner en práctica, esos valores y usos evaporados en la metrópolis.

    Añado dos enlaces de interés:
    – “Una Epistemología del Sur”, libro de Boaventura de Sousa Santos, aquí completo: http://books.google.es/books/about/Una_Epistemolog%C3%ADa_Del_Sur.html?id=NUkI0AId42sC&redir_esc=y
    – “La educación Prohibida”, que además de apuntar las claves de ese renacimiento, en la educación, muestra el enorme potencial Latinoamericano, cuando nos unimos gracias a los nuevos medios… http://www.educacionprohibida.com/

    1. muchas gracias por el comentario. Estamos de acuerdo que nuestra región es la que tiene en estos tiempos la esperanza de cambio. Gracias por las referencias.
      saludos
      vjk

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