EL CUERPO en el siglo xxi

Estoy trabajando hace ya un buen tiempo el tema del cuerpo, y este semestre estoy dirigiendo un seminario sobre el tema para la maestria, por lo que estoy mas intensamente que antes dedicado a la lectura de la gente que ha hablado y está hablando del cuerpo. Es un tema que, como el de la ecología o el terrorismo, capta una inquietud y una necesidad cultural profunda que de alguna manera necesitamos reflexionar para conocernos mejor como habitantes de esta época.

La inquietud toma muchas formas. Por ejemplo en la necesidad, callada pero profundamente sentida, de darle un lugar más visible, o reconocerle uno mas protagónico, a nuestra corporalidad frente a una cultura por más de 250 años demasiado apegada, si no obsesionada con la razón; una necesidad visceral de integrar en nuestra conciencia esta vivencia corporal que nos acompaña, como el aliento, todos los días y a todas las horas; necesidad que, al pensar, dejamos ya de ver, u olvidamos —-o pretendemos olvidar, porque al fin y al cabo incluso cuando pensamos, respiramos, sudamos y eructamos

Esa necesidad de nuestra época empieza a tomar forma al principio del siglo XX en la filosofía de lo que hemos venido a llamar el movimiento fenomenológico, que busca regresarnos, en la reflexión, de nuevo a la vida sensible que había sido abandonada por tantos siglos por las ralas alturas de la metafísica y la razón pura.

En esencia lo que ese movimiento logra es el rescate de la conciencia, perdida en la modernidad, de nuestra esencial materialidad. Con la fenomenología como modo de reflexión se empieza a forjar una nueva conciencia, que desplaza la limitada y miope concepción del cuerpo como objeto material —-ilusión que nos ha permitido, claro, estudiarlo y de ahí derivar muchas herramientas de control, incluso para controlar al propio cuerpo—- e introduce una concepción del cuerpo vivo, en la que alma y cuerpo constituyen una unidad vital que es ahora menester aprender a articular.

Este pequeño parrafito que cito a continuación es el motivo de este preludio (espero que no muy barroco). Es un pasaje del maravilloso librito de Jean-Luc Nancy, bajo el título: 58 indicios sobre el cuerpo Extensión del alma, donde Nancy logra articular esa integridad del cuerpo vivo y el alma, por medio de un lenguaje que sintoniza y pone en fino balance todos los sentidos asociados usualmente con las palabras respectivas, los domestica forjando una nueva forma de pensar en esa unidad vital:

“El cuerpo es simplemente un alma. Un alma arrugada, grasa o seca, peluda o callosa, áspera, flexible, crujiente, graciosa, flatulenta, irisada, nacarada, pintarrajeada, cubierta de organdí o camuflada de caqui, multicolor, cubierta de mugre, de llagas, de verrugas. Es un alma en forma de acordeón, de trompeta, de vientre, de viola.”

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2 thoughts on “EL CUERPO en el siglo xxi

  1. El cuerpo: Durante tanto tiempo vilipendiado, humillado, ocultado, para pasar, como al vellocino de oro, a una adoración absoluta y única olvidando que, como bien dice la cita tan bien escogida, el cuerpo es alma.
    Un saludo

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