Anotaciones para el “Manual del Hedonista Pobre”
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Esta escena es uno de mis favoritos ejemplos de lo que quiero decir cuando hablo de nuestra época como una “época titánica”. Hay muchos momentos en esta escena donde se identifican los diversos aspectos de nuestro “titanismo”. Baste por ahora con apuntar a cómo esta escena en general nos muestra a la estética como una forma de objetificación que puede llegar hasta el propio yo, produciendo justamente aquella desconexión de la emoción que constituye el titanismo, o lo que en nuestro tiempo llamamos la psicopatía. El mismo Bateman lo caracteriza muy bien cuando dice lo siguiente: “There is an idea of Patrick Bateman, some kind of abstraction, but there is no real me, only an entity, something illusory, and though can hide my cold gaze I simply am not there”.
Valdría también observar cómo la cámara de Andrzej Sekula (el mismo de Tarantino en Pulp Fiction y Reservoir Dogs), que logra encuadrar cada escena con una pulcritud y transparencia que hace materia al espíritu (o más bien la falta de espíritu) de lo titánico. (El medio es, en efecto, el mensaje.)
Agrego como una nota para la memoria, que lo que me interesa de esta escena es que permite distinguir entre el hedonismo como una dolencia o patología del espíritu, que más bien responde a una actitud superficial, fría y calculadora o meramente intelectual, del hedonismo en el sentido vital que quisiera rescatar en mi manual.
