Category: titanismo


Durante todo el 2011, empezando en el día mundial del Internet, siguiendo con dos exposiciones de arte relacionadas con los medios, y terminando con la muestra de Fernando Bryce (ahora en el Mali), e incluyendo la visita  de reconocidas figuras en la reflexión global sobre los medios como Derrick de Kerckhove, Jorge La Ferla y Bob Stein, desarrollamos, con la Fundación y ATA (Alta Tecnología Andina), una serie de importantes eventos en Lima, en ocasión del centenario de Marshall McLuhan, el gran visionario de “la aldea global”.

En el mes de septiembre, tuve la oportunidad de curar una muestra,  Ciudadano expandido –el futuro es hoy,  en la Sala Paréntesis de la Fundación Telefónica,  sobre la importancia de los medios para la evolución de nuestra conciencia –un tema que surge de las reflexiones de McLuhan. En esa ocasión, Lucho Pacora  produjo el siguiente video para Teléfonica, donde se aprecia no solo la atmósfera de la muestra sino, además, creo que se transmite –a través de las imágenes aliadas a los comentarios que ellas acompañan–, el sentido de la transformación tecnológica a la que alude la muestra. Las obras de los once artistas peruanos que constituyeron la exhibición proporcionaron finas reflexiones sobre el tema de la evolución de los medios y del futuro, que ya es hoy, en nuestra propia evolución.

Espero continuar registrando en este blog los diversos aspectos de esta celebración en los meses que siguen, pero por el momento simplemente reseñaré esta segunda exhibición, que me resultó especialmente gratificante durante este evento  #MMcLuhan100. Si no llegaron a verla, aquí pueden disfrutar un poco de las reflexiones y la experiencia que ocasionó esta conmemoración del centenario del gran visionario canadiense, Marshall McLuhan:

Los pobladores de Huayllapa, en Cajatambo, se han negado a la instalación de una mina de tajo abierto en las faldas del Raju Collota. Pese a que desde el 2002 este Apu ostenta el título de área natural protegida, “el poderoso grupo económico que pretende explotar el yacimiento logró convencer a los políticos y burócratas de turno para insistir en su proyecto depredador” http://www.larepublica.pe/02-04-2011/el-diablo-mudo-pide-auxilio

Detrás de este conflicto yace, en mi opinión, el más grave problema del Perú: el enfrentamiento de dos visiones opuestas de país.

La pregunta ahora es más pertinente que nunca: ¿A quién elegimos para aliviarlo? (Cuál elección profundizaría el conflicto y cuál lo aliviaría?)

Una de las cosas que más me sorprende siempre (aunque al parecer es también lo más natural) es la forma cómo la gente se fanatiza con los partidos o con los candidatos antes que por las ideas cuando nos toca elegir a nuestros presidentes. Y quizás conectado con eso está el que se piense típicamente en función del propio gruposocio-cultural, en la odiosa “cgu”, en lugar de en función del país como colectividad social.

Pero hay momentos en que se hace necesario dejar nuestros propios intereses, nuestras preferencias, nuestras proyecciones a un lado, en que se hace imprescindible poder mirar las cosas más allá del partido o de la identificación personal con el candidato, para pensar en el bien de todo el país. Y no me refiero a calcular estadísticamente para “no perder el voto”, que solo quiere decir:  intentar, por todos los medios, lograr aquel resultado que favorezca a nuestra secta o a nuestro candidato.

Votar por PPK sería activar un factor polarizante, que no solo acrecentaría la amenaza humalista de la que nos salvó Alan la última vez (pero esta vez esa amenaza se potenciaría como un latigazo visceral frente a un candidato tan empresarial, tan status quo), sino que al final terminaría quebrándonos por donde aun estamos frágiles:  en ese sentimiento de desigualdad que aun invade (y con razón) a gran parte de nuestra población. Sentimiento, además, que ha sido causa de nuestras peores heridas colectivas recientes, que  podrían recrudecer por una situación como la que estamos considerando.

Por eso es que yo votaré por Toledo, aunque comparto algunos de los reparos de muchos de mis amigos ppkarakeros, me parece que aparte de saber hacer una gestión decorosa, él mismo como símbolo del país que sería de presidente electo, Alejandro Toledo de alguna manera satisface la necesidad que siente una gran parte de nuestro pueblo de ser de alguna manera representado. (No es de sorprender que a muchos de mis amigos ppkkistas les disguste la sola idea de que pueda simbolizarnos alguien que encarna tantos de los defectos que aborrecemos. La diferencia siempre ha sido una carga.)

Y votaré por Toledo también, por supuesto, porque Humala es un lobo disfrazado de carnero (un mal lobo, además). Al lobo verdadero lo conozco personalmente, de haber vivido en Caracas el comienzo de la pesadilla chavista; y sería una tragedia (que pretendo evitar a toda costa) que cayésemos en sus manos, si al final Humala se enfrentase a PPK.

Y votaré por Toledo porque el sectarismo de los seguidores de Keiko y la ignorancia y la arrogancia de mucha de su gente me enferma, aun antes de siquiera pensar en sus vínculos montesinistas con lo que no habría ya más que pensar.

Y también votaré por Toledo porque Castañeda no me gusta nada, nadita de nada. Esa es siempre una buena señal de que  algo ahí muy profundo no es afín a mis valores. Me recuerda de muchas maneras la incompetencia de George W. Bush, por las innegables semejanzas corporales y gestuales; ambos tan primordiales en su postura, su gesticulación y su pre-grabada articulación. No soportaría tener a una persona gobernándonos que no puede hilar una oración sin decir alguna sandez.

Y votaré finalmente por Toledo porque PPK es, antes que nada, un economista y un hombre de mente empresarial. Y aunque, por supuesto, no hay nada de malo en eso (algunos dirían que en nuestra época serlo, y ser uno bueno como lo es PPK, es esencial), estoy convencido de que por sí solo no es lo que más necesitamos en estos momentos.

Tan y hasta quizás más  grande que el problema de la pobreza en nuestro país es el problema de la discriminación social y racial que, quizás, por ser más imponderable, menos fácilmente medible,  puede pasar desapercibido. Votar por PPK en ese contexto, entregarle el poder a un candidato que pareciera confirmar una vez más esa mentalidad y forma de vida Apartheid que vergonzosamente sigue siendo la nuestra, podría sentirse, por un gran sector, como un golpe bajo capaz de desatar consecuencias lamentables.

Como bien dice el refrán, no solo hay que ser decente sino aparentarlo. ¿Estaré equivocado en pensar que un voto por PPK, aunque fuese un voto decente, pecaría por no aparentarlo? Y en este caso el pecado, por más ilusorio que fuese, podría ser, igual,  mortal.

Aquí les dejo el excelente artículo que motivó esta nota:

http://lamula.pe/2011/03/26/lo-siento-ppk-2/15117

Y para quien le guste las apuestas, aquí un buena reflexión sobre por qué a Humala le encantaría estar en segunda vuelta contra PPK

http://lavozatidebida.lamula.pe/2011/03/26/humala-quiere-a-ppk/

Anotaciones para el “Manual del Hedonista Pobre”

(http://www.facebook.com/notes.php?id=783750104&notes_tab=app_2347471856#!/note.php?note_id=238390417609)

Esta escena es uno de mis favoritos ejemplos de lo que quiero decir cuando hablo de nuestra época como una “época titánica”. Hay muchos momentos en esta escena  donde  se identifican los diversos aspectos de nuestro “titanismo”. Baste por ahora con apuntar a cómo esta escena en general nos muestra a la estética como una forma de objetificación que puede llegar hasta el propio yo, produciendo justamente aquella desconexión de la emoción que constituye el titanismo, o lo que en nuestro tiempo llamamos la psicopatía. El mismo Bateman lo caracteriza muy bien cuando dice lo siguiente: “There is an idea of Patrick Bateman, some kind of abstraction,  but there is no real me, only an entity, something illusory, and though  can hide my cold gaze I simply am not there”.

Valdría también observar cómo la cámara de Andrzej Sekula (el mismo de Tarantino en Pulp Fiction y Reservoir Dogs), que logra encuadrar cada escena con una pulcritud y transparencia que hace materia al espíritu (o más bien la falta de espíritu) de lo titánico.  (El medio es, en efecto, el mensaje.)

Agrego como una nota para la memoria, que lo que me interesa de esta escena es que permite distinguir entre el hedonismo como una dolencia o patología del espíritu, que más bien responde a una actitud superficial, fría y calculadora o meramente intelectual, del hedonismo en el sentido vital que quisiera rescatar en mi manual.

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