Category: campañas electorales


Lunes gris en el Perú. La bruma de la división, de los odios y los resentimientos nos nubla la mirada y nos puede llevar a la peor decisión. Hagamos lo necesario para que no sea el comienzo de la misma oscuridad otra vez.

A pesar de lo que pueda parecerle a algunos, no estoy haciendo un comentario fatalista pues no pretendo predecir el futuro sino solo describir el presente y la posibilidad que se está presagiando. No es tampoco un juicio partidario, porque creo que está dirigido a todos los que queremos  un país mejor, más justo, más amplio, más generoso;  y ese anhelo, lo sé, corta a través de todos los partidos. Es más bien una descripción de cómo percibo el hecho Nacional.

Y es que si el Perú estaba sintiéndose iluminado y lleno de energías positivas hace tan poco, con tantos grandes éxitos en el mundo, esa luz que empezaba a brillar está a punto de ser eclipsada por nuestras propias oscuridades: por nuestra incomprensión del otro, nuestra incapacidad de escucharnos sin discriminar al que es (o piensa) diferente o nuestro deseo de destruirlo. Nuestra resistencia tan visceral al que es Otro es tan grande que  nos lleva a ver la diferencia de ideales como una afrenta o, peor aun, como una razón para cometer un crimen.

Ser democrático quiere decir: reconocer al otro como persona siempre más allá de sus creencias, especialmente ahí donde son más distintas de las nuestras. Ser democrático no es fácil; pero lo contrario sí es la ignorancia.

Tanta gente está ahora afirmando con la misma desesperación del escorpión cuando se ve rodeado de fuego, que ahora votarán por Keiko porque “todos los gobiernos son corruptos”. A todos ellos les digo que tengan cuidado que su remedio no vaya a ser como el del escorpión. Si no quieren recordar la diferencia, o si su propia comodidad pesa más que la verdad y por lo tanto no la reconocen, entonces es el momento de reflexionar acerca de lo que el país muestra acerca de la forma cómo hemos estado viviendo y de lo que viviendo así  hemos estado incubando.

Es el momento de enfrentarnos valientemente a nuestras propias sombras, no para vencerlas sino para integrarlas. Para hacer de ellas el comienzo de una mayor luz en lugar de una oscuridad.

Pero si de lo único que pueden pensar es de las consecuencias funestas para su propia vida y la reflexión acerca del país no les suena pertinente, entonces estamos ya perdidos. Y si  están imaginándose ese futuro espantoso, como si fuese inevitable y no pudiésemos también luchar por transformarlo, entonces también estamos ya perdidos. Pues no seremos capaces de construir un país nunca si lo que preferimos a luchar por él es entregárselo a las manos de un pasado vergonzoso. Nunca podríamos hacer eso si nos quedase aunque sea una pizca de dignidad.

Aquí lo que se libra no es una batalla pragmática o económica o material, sino el futuro del alma de nuestro país, el futuro de nuestros hijos y de sus hjijos.

La única forma en que  podremos salir adelante más allá de Humala, es si comenzamos a cultivar las cosas que hemos olvidado como pueblo: el respeto y amor por el otro, la necesidad de escuchar y ayudar al más necesitado porque su necesidad es también la nuestra, y así tantas cosas que tienen que ver con ser verdaderamente justos y democráticos.

Es lamentable que estemos donde estemos. Pero no podemos negar el hecho. No hay nada peor que un pueblo que no sabe escuchar lo que el pueblo mismo le dice. Estos dos meses que tenemos por delante deberian ser un período por el cual llegar a una conciencia más democrática. Aprendamos a escucharnos sin dejar que nuestros prejuicios  nuestro egoísmo nos impidan ver que detrás de muchas de esa voces hay un deseo igual al nuestro, de mejorar las condiciones de vida de nuestro pobre país. Porque así, gane quien gane, estaremos reforzados por la voluntad de crecer juntos como nación, que es en realidad lo único que nos hará grandes.

A mis amigos presionados por el nerviosismo y los monstruos que la razón está produciendo por las circunstancias extremas en las que estamos viviendo, les digo que yo me quedo con mi voto y no lo cambio por los números y la histeria del momento. Pienso que es más importante la honestidad del voto que los resultados de estas elecciones hoy. Y también porque a pesar de parecer ingenuo, esta es la única manera en que creo que podemos construir un país íntegro y capaz de salir adelante. Todo lo demás contribuye a su polarización y constante desintegración.

Cultivar la integridad moral de nuestra conciencia colectiva es esencial para fortalecernos frente a una verdad nacional que podrá contradecir todos nuestros deseos y despertar todos nuestros temores,  pero que nos está diciendo algo que es preciso escuchar. A estas alturas, más importante es prepararnos para recibirla con la fortaleza de nuestra convicción que tratar de evadir ese momento manipulando para reprimirla otra vez.

Al final si no somos valientes enfrentando al enemigo con honestidad, lo fortaleceremos. Los mismos fantasmas siempre nos acecharán y cada vez con más fuerza. Solo lograremos  exorcisarlos enfrentándonos honesta y valerosamente a ellos,  en lugar de seguir  negándolos y reprimiéndolos.

Para los que estan razonando y calculando sus votos, entonces, les pido que por favor reflexionen:  Esta cura inmediatista de cálculos es falsa y peligrosa; está basada en el miedo y al final traerá más perjuicios reales que verdaderos frutos, aun si es que logramos otra vez detener al supuesto enemigo.

Votemos todos por la verdad sobre la mentira, por el coraje del compromiso sobre el oportunismo y el miedo y estaremos todos eligiendo lo mismo.  Aunque no se puedan medir hoy, al final nos harán más fuertes, más nobles y sobre todo: libres.

No fueron grandes los logros de Gandhi precisamente el resultado de su fe en el poder del bien y la verdad? Él sabía que lo que nos transforma y nos fortalece como pueblo es el coraje de actuar, no por el propio interés o por nuestros miedos a perder lo familiar y confortable sino por  la justicia, el valor de la verdad y la buena voluntad.

Yo quiero un pais que crezca así y por eso me mantengo en mi voto por Toledo. No solo por eso, sino además porque aunque PPK nos garantiza la democracia igual que Toledo, a diferencia de PPK Toledo no nos polarizará.

(Cecilia Valenzuela ha hecho gala de la hybris que está propeliendo el ánimo ppkkista que es polarizado. Aquí el indignante episodio: http://www.youtube.com/watch?v=GLBukATNUfU )

Ahora bien, debo agregar algo crucial:  Yo no considero a Humala y a Keiko en el mismo saco; aunque los que me leen saben que Humala me inspira total desconfianza. No solo por sus antecedentes, sino porque su comportamiento es exactamente igual al que presencié en Venezuela con Chavez, y su efecto sobre nuestro pueblo es igual de polarizante. Asi tanto por carácter como por su efecto político, no lo puedo adoptar, pero lo considero una opción válida dentro de la democracia, y tengo confianza en que mañana si saleelegido, mis amigos quevotaron por él buscando un camino mejor para el Perú, estarán del mismo lado que yo, porque tendremos aun un objetivo común que es un país más justo, más veraz.

Keiko, sin embargo, es ya un símbolo de todo lo que significó el régimen fujimorista en el país. Es todo lo que tenemos que dejar atrás. Incluso si ella fuese un angel, lo siento, no puede ser que un clan con esa historia y la gente que ademas se le prende, estén de nuevo manejando nuestro país, velando por nuestro estado. Esa sí sería una tragedia difícil de soportar. Pero igual habra que soportarla si es lo que al final se decide en las urnas. Cada pueblo tiene al gobierno que se merece, no dicen?

El que la gente piense en Keiko como un voto de salvación frente a Humala solo muestra lo enferma que está nuestra sociedad, que por no cambiar está dispuesta a venderle su alma al diablo. Y mientras esa opción me parece perversa por las razones recién expuestas, la opción de PPK para vencer a Humala aparte de ingenua me parece fatal. La polarización que significaría esa victoria sería el principio de muchos males de los que Humala seria el menor.Toledo para mí nos salva de esa disyuntiva y n os da cinco años más donde fortalecer al país.

Pero independientemente de que votemos diferente,  elijamos más que entre candidatos por el mismo país. Así el día después de las elecciones nos podremos mirar todos los peruanos a los ojos y no sentir vergüenza, sino por el contrario, el deseo de trabajar juntos por un país mejor.

Votemos entonces no por el país que mas nos favorezca a nosotros sino por un país mejor, para que asi cuando nos depertemos el lunes podamos reconocer, a pesar de los resultados  sean esots los que sean, que todos seguimos juntos persiguiendo un solo fin comun: un país más justo, más igualitario, mas democrático

Y si siguen confundidos, no resistan la última intuición que los sorprenda en las urnas; aunque ella contradiga todo lo que piensan ahora, si los asalta con el corazón bien puesto. Hay a veces razones y saberes que el corazon sabe y la razón nunca puede conocer…..y mucho menos someter al puro cálculo. Y un buen sueño siempre ayuda a que afloren en nosotros esas intuiciones y saberes más profundos que los que nuestra razón pueda determinar.

Así que tómense un momento para reflexionar, y para dejar que las cosas se asienten en sus ánimos. Y suerte a todos mañana, pero sobre todo suerte a nuestro país, el gran Perú que tanto ha sufrido y sigue sufriendo.

Y que prevalezca lo mejor en nosotros.

Contaba en el Twitter el otro día, que me había encontrado con el jardinero y el wachiman y  que, conversando, descubrimos que la situación del país estaba como nosotros tres ahí. El jardinero que votaría por PPK, el wachiman por Humala y yo por Toledo. Qué pluralidad tan representativa, sobre todo porque atraviesa todas las fronteras y vincula los elementos más inesperados de nuestra compleja red social. El Perú efectivamente está cambiando, y está cambiando factores quizás más sabios que nuestra voluntad. Pero todos deberíamos querer que cambie por donde mejor sea para todos. PARA TODOS, esa es la clave. Si hubiese solidaridad entre nosotros, aquella que nos permite conversar como esa mañana con mis tres compatriotas, amigable, respetuosamente, no estaríamos en la situación lamentable en la que nos encontramos en nuestra conciencia nacional, tan divididos, tan agresivos y prepotentes y al parecer tan indiferentes a veces al bien del país y siempre en pos de ejercer nuestra voluntad y subordinar todo a nuestro propio deseo.

LA SIGUIENTE ES UNA TRANSCRIPCIÓN DE PARTE DE UN INTERCAMBIO QUE TUVE CON  UN AMIGO EN FACEBOOK, A TRES DÍAS DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES, 2011 EN QUE LA SITUACIÓN SE VE DIFÍCIL.

Estoy sufriendo. ¿Alguien sabe las RAZONES por las que Vargas LLosa piensa que si gana Ollanta sería una catástrofe? Si ya decidió su inclinación debe dar razones, porque si el conoce cosas que nosotros no conocemos y no las dice, le hace un daño al Perú. Qué se explique, de repente cambio mi voto, pero sólo si explica.

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      Victor J Krebs Su palabra está avalada en quien Mario Vargas Llosa es. Sabemos bien de él y tiene una vida, una trayectoria, ejemplar,  de la que podemos sacar conclusiones casi certeras acerca de dónde está su corazón. Lo que él ha visto, lo que conoce, aquello que él hará –esta persona que conocemos como Vargas Llosa–, lo llevan a esa convicción. Tienes tú esa misma convicción? Te identificas con la persona que es él, con su posición, con su postura ética ante el mundo? 

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      Victor J Krebs Si es así, entonces su palabra es suficiente y en realidad tiene suficiente  información para decidir. Nada es seguro más que la propia convicción y este señor a quien conoces bien, te está declarando la suya.  El problema es que ya no creemos en la palabra, no creemos en su transparencia, en su capacidad de historia y de lo que en ella nos muestra. Vargas Llosa sí cree en la palabra, y se está declarando en las suyas.
    • Da el caso, en esta particular instancia, que estoy de acuerdo con él.  Yo también votaré por Toledo, porque es la mejor opción para que el Perú camine como quisiera que camine. pero de no estar de acuerdo con él y si valoro su opinión,  trataría de ver donde está mi propio corazón en este asunto (no con quien, sino con qué deseo de país) y hacer todo lo que tenga que hacer para que llegue a estar tan cómodo y actuar tan valientemente como lo está haciendo el suyo. 

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      Victor J Krebs Suerte el domingo, mi estimado compatriota y amigo.  No olvidemos que estamos decidiendo el destino de nuestro país;  siempre lo hacemos, eso también es cierto, pero ahora más conscientes, más despiertos y efectivamente.
    • Sigamos hablando todos hasta que la claridad, el buen sentido, la solidaridad sobretodo, y como bien decías,  más allá de cualquier partidismo o sectarismo, que lo único que hacen es fragmentarnos más y sobre todo en el momento mas crítico 

      a few seconds ago ·
28 minutes ago · · · Share · See Friendship
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      Sebastián García No entiendo porque sería un mal argumento decir que no hay que votar por Toledo por cuestiones de su vida privada (consumo de alcohol -probablemente de cocaína-, hija no reconocida, autosecuestro, etc) y sí es uno bueno decir que hay que votar por él porque MVLL lo hará. Parece un recurso publicitario. 

      8 minutes ago ·
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      Victor J Krebs Todo pronunciamiento de quien sea (el peso de cada quien varía, por supuesto, y por razones distintas), en estas épocas, es una movida publicitaria. La única pregunta es quién hace la publicidad y cuál su intención. Para mí la trayectoria de alguien me muestra su carácter, independientemente de sus creencias. En este caso lo que digo es que la integridad moral de MVLL es un aval importante en la decisión que debemos tomar. Para otros tal vez no, no han visto lo que yo, o no lo pesan igual que yo. Todo es posible. Lo importante es entendernos y de ahí tomar nuestra propias conclusiones pero con una conciencia de busqueda y no de victoria, de mutuo encuentro y no de conquista. Suerte el domingo, que el Perú sea el favorecido con nuestro voto. 

      a few seconds ago ·

Los pobladores de Huayllapa, en Cajatambo, se han negado a la instalación de una mina de tajo abierto en las faldas del Raju Collota. Pese a que desde el 2002 este Apu ostenta el título de área natural protegida, “el poderoso grupo económico que pretende explotar el yacimiento logró convencer a los políticos y burócratas de turno para insistir en su proyecto depredador” http://www.larepublica.pe/02-04-2011/el-diablo-mudo-pide-auxilio

Detrás de este conflicto yace, en mi opinión, el más grave problema del Perú: el enfrentamiento de dos visiones opuestas de país.

La pregunta ahora es más pertinente que nunca: ¿A quién elegimos para aliviarlo? (Cuál elección profundizaría el conflicto y cuál lo aliviaría?)

Una de las cosas que más me sorprende siempre (aunque al parecer es también lo más natural) es la forma cómo la gente se fanatiza con los partidos o con los candidatos antes que por las ideas cuando nos toca elegir a nuestros presidentes. Y quizás conectado con eso está el que se piense típicamente en función del propio gruposocio-cultural, en la odiosa “cgu”, en lugar de en función del país como colectividad social.

Pero hay momentos en que se hace necesario dejar nuestros propios intereses, nuestras preferencias, nuestras proyecciones a un lado, en que se hace imprescindible poder mirar las cosas más allá del partido o de la identificación personal con el candidato, para pensar en el bien de todo el país. Y no me refiero a calcular estadísticamente para “no perder el voto”, que solo quiere decir:  intentar, por todos los medios, lograr aquel resultado que favorezca a nuestra secta o a nuestro candidato.

Votar por PPK sería activar un factor polarizante, que no solo acrecentaría la amenaza humalista de la que nos salvó Alan la última vez (pero esta vez esa amenaza se potenciaría como un latigazo visceral frente a un candidato tan empresarial, tan status quo), sino que al final terminaría quebrándonos por donde aun estamos frágiles:  en ese sentimiento de desigualdad que aun invade (y con razón) a gran parte de nuestra población. Sentimiento, además, que ha sido causa de nuestras peores heridas colectivas recientes, que  podrían recrudecer por una situación como la que estamos considerando.

Por eso es que yo votaré por Toledo, aunque comparto algunos de los reparos de muchos de mis amigos ppkarakeros, me parece que aparte de saber hacer una gestión decorosa, él mismo como símbolo del país que sería de presidente electo, Alejandro Toledo de alguna manera satisface la necesidad que siente una gran parte de nuestro pueblo de ser de alguna manera representado. (No es de sorprender que a muchos de mis amigos ppkkistas les disguste la sola idea de que pueda simbolizarnos alguien que encarna tantos de los defectos que aborrecemos. La diferencia siempre ha sido una carga.)

Y votaré por Toledo también, por supuesto, porque Humala es un lobo disfrazado de carnero (un mal lobo, además). Al lobo verdadero lo conozco personalmente, de haber vivido en Caracas el comienzo de la pesadilla chavista; y sería una tragedia (que pretendo evitar a toda costa) que cayésemos en sus manos, si al final Humala se enfrentase a PPK.

Y votaré por Toledo porque el sectarismo de los seguidores de Keiko y la ignorancia y la arrogancia de mucha de su gente me enferma, aun antes de siquiera pensar en sus vínculos montesinistas con lo que no habría ya más que pensar.

Y también votaré por Toledo porque Castañeda no me gusta nada, nadita de nada. Esa es siempre una buena señal de que  algo ahí muy profundo no es afín a mis valores. Me recuerda de muchas maneras la incompetencia de George W. Bush, por las innegables semejanzas corporales y gestuales; ambos tan primordiales en su postura, su gesticulación y su pre-grabada articulación. No soportaría tener a una persona gobernándonos que no puede hilar una oración sin decir alguna sandez.

Y votaré finalmente por Toledo porque PPK es, antes que nada, un economista y un hombre de mente empresarial. Y aunque, por supuesto, no hay nada de malo en eso (algunos dirían que en nuestra época serlo, y ser uno bueno como lo es PPK, es esencial), estoy convencido de que por sí solo no es lo que más necesitamos en estos momentos.

Tan y hasta quizás más  grande que el problema de la pobreza en nuestro país es el problema de la discriminación social y racial que, quizás, por ser más imponderable, menos fácilmente medible,  puede pasar desapercibido. Votar por PPK en ese contexto, entregarle el poder a un candidato que pareciera confirmar una vez más esa mentalidad y forma de vida Apartheid que vergonzosamente sigue siendo la nuestra, podría sentirse, por un gran sector, como un golpe bajo capaz de desatar consecuencias lamentables.

Como bien dice el refrán, no solo hay que ser decente sino aparentarlo. ¿Estaré equivocado en pensar que un voto por PPK, aunque fuese un voto decente, pecaría por no aparentarlo? Y en este caso el pecado, por más ilusorio que fuese, podría ser, igual,  mortal.

Aquí les dejo el excelente artículo que motivó esta nota:

http://lamula.pe/2011/03/26/lo-siento-ppk-2/15117

Y para quien le guste las apuestas, aquí un buena reflexión sobre por qué a Humala le encantaría estar en segunda vuelta contra PPK

http://lavozatidebida.lamula.pe/2011/03/26/humala-quiere-a-ppk/

Ayer se armó un escándalo de no pocas reverberaciones a causa de lo que parece haber sido una reacción desmesurada (por no decir descompensada) del Presidente García (http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-154916-2010-10-14.html).  Al parecer, un muchacho de entre el público de trabajadores que lo observaban salir de un hospital luego de alguna función oficial, lo llamó “corrupto” y el presidente reaccionó violentamente, insultando y luego abofeteándolo.

No habían medios oficiales presentes durante esta trifulca,  pero sí se encontraba ahí  Juan Sheput quien reportó el incidente en Diario 16 (http://www.generaccion.com/usuarios/35914/presidente-alan-garcia-lo-abofeteo-sostiene-joven-richard-galvez-leon).  Richard Gálvez cuenta que luego que fue agredido por García, los trabajadores del hospital comenzaron a gritarle  “abusivo”, “cobarde” y “ladrón” al presidente y que luego los miembros de su seguridad lo arrinconaron y le pegaron.

García primero negó esta información y ahora solo admite haberle respondido “vete al carajo” cuando lo llamó “corrupto”, justificándose de la siguiente manera:

“No puede ser que alguien le diga a uno ‘corrupto’ o ‘hijo de puta’ en la cara y uno se quede silencioso. Cuando se hace frente a frente y uno está acompañado de su hija, uno tiene que responder (…). A mí no me falta el respeto nadie, menos al presidente de la República y menos delante de mi hija y menos a mi madre”.

No me convence para nada el argumento de que si te insulta un tonto por la calle tú tienes que ir a pegarle. Es un argumento que podría entender de un matón, pero ciertamente no de un mandatario. Al responderle y luego pegarle estás rebajándote a su nivel. Y no es acaso la premisa del argumento presidencial, básicamente, que un “símbolo patrio”, en este caso el mismo Presidente,  no se puede rebajar?  O es que  será más bien  la premisa del argumento la inflazón del presidente?

Pero todo esto va más allá de la desmesura de Alan, que es un rasgo de su carácter que bien conocemos (http://www.terra.com.pe/noticias/noticias/act2550964/caballos-caballeros-exabruptos-alan-garcia-perez.html ; http://compartidoespacio.blogspot.com/2010/10/huevos-de-esturion-cachetada-la.html).  Esa reacción forma parte de un patrón dentro de una trama mayor, que incluye  no solo la guerra sucia en la que se convirtió la campaña por la alcaldía, donde el gobierno descaradamente tomó partido en favor de una de las candidatas con el presente Alcalde, Castañeda Lossio, quien pretende ser candidato a la presidencia en el 2011, sino también la aparente censura de los medios ahora a raíz precisamente de este escándalo  (Panamericana Televisión http://aja.pe/aja/seccion.php?txtSecci_id=39&txtNota_id=455699, El Francotirador en Frecuencia Latina http://es.groups.yahoo.com/group/soyperuano/message/41362 ). Todo esto sugiere, cuando menos, un cuestionable manejo del poder por parte de Alan y su gobierno; aunque en el fondo no es sino el síntoma de un patrón que asoma en el comportamiento de García cada vez que la realidad comienza a contrariar  su voluntad.

Yo no sé,  pero cada vez se me hace más evidente lo que tanta gente me había dicho cuando volví a vivir al Perú: que la diferencia entre los apristas y los fujimoristas es solo una cuestión de estilo, que en sustancia son prácticamente iguales. Ese dato me parece que no hay que olvidarlo mientras observamos  los tejes y manejes de este gobierno que se acerca a su fin, así como los de aquellos protegidos por este régimen que actúan a veces como su ya estuviesen instalados en el poder…. Aunque, pensándolo bien,   con la patética demostración de ineptitud de la ONPE y ahora del JNE –que aun ahora a más de diez días  de las elecciones aun no nos pueden decir quién es la nueva Alcaldesa de Lima,  es probable que ya no estén tan seguros de nada.

Luego de ver a Fernando Andrade, Susana Villarán y Gonzalo Alegría en el programa de Bayly anoche, me han quedado claras varias cosas:

En primer lugar,  que Andrade, por más que me haya gustado su gestión como alcalde de Miraflores, no me parece que da la talla para la Alcaldía Mayor. Con eso no quiero decir que hayan habido en la Municipalidad siempre personas más capaces o más articuladas o inteligentes que él, sino que  tenemos ahora en campaña otros candidatos que son superiores en la amplitud y profundidad de su visión.

Me queda claro, además, que Susana Villarán y Gonzalo Alegría definen dos estilos diametralmente opuestos, dos perspectivas, dos temperamentos, dos aproximaciones a las cosas totalmente diferentes. Ambos me han parecido claros y capaces en lo que han dicho; y salvo por lo que me parece una infeliz propuesta de Alegría (de entregarle armas a los serenos), en general las propuestas de ambos candidatos mostraron una clara comprensión de los problemas y un buen sentido de su dimensión. (Andrade me pareció carecer de esa amplitud o profundidad en las suyas).

Fue un momento revelador (en medio de una sesión sin sorpresas y más bien algo acartonada en su formato) cuando Alegría distinguió sus propuestas de las propuestas “gaseosas” de otros candidatos. Revelador, porque era obvio que quería contrastar el estilo de Susana (su lenguaje emocional, su apelación constante a la persona y a su bienestar como prioridades de su campaña) con el suyo, implicando que  él  proponía lograr resultados y no quedarse en “generalidades”. Susana inmediatamente respondió al golpe bajo  de Alegría, aclarando que su patrimonio era la (significativa y exitosa) experiencia  que había tenido en las diversas areas del servicio público donde ha sido reconocida. Y con eso estableció que la diferencia, en contra de lo que pretendía sugerir el tendencioso comentario de Alegría, no es una diferencia entre eficiencia y “zalamería”, sino una importante diferencia en estilos, en percepciones que definirán dos posturas distintas ante la tarea del Alcalde.

Ese contraste de estilo o temperamento entre Villarán y Alegría  es fundamental y decisivo para saber por quien elegir entre ellos: Para Susana es obvio que la ciudad no es solo un problema técnico –cómo agilizar “el tránsito” o resolver el problema “del transporte público”, o reducir “la inseguridad ciudadana”: Para ella es además, e inextricablemente, un problema humano que requiere de una mirada más compleja que la del técnico y un tono más personal.

Un ejemplo puntual que ilustra la aproximación más compleja y comprometida  de Susana con la dimensión social del cargo es su diagnóstico del problema de la inseguridad ciudadana como inseparable del problema más de fondo de la educación; por ello considera que es tan (si no más) importante que la Municipalidad se comprometa (como propone hacerlo Villarán) con un plan de educación integral  a largo plazo, como que encuentre maneras inmediatas de confrontar el problema. Lo que propone Susana, en otras palabras, es no solo resolver el problema ahora sino prevenirlo, sembrando para un futuro mejor.

No sé si sea injusto caracterizar la diferencia entre Alegría y Villarán como la diferencia entre el empresario que quiere eficiencia y el servidor público que quiere bienestar, pero es mi primera impresión de esa diferencia. Y desconfío del empresario porque puede perder de vista el fenómeno humano que es la ciudad y, por lo tanto, la organicidad y complejidad de sus problemas. Una de las enfermedades de nuestro tiempo es el brutalismo de la eficiencia que si define un estilo de gobierno puede terminar subordinando el bienestar el individuo a la eficiencia del aparato público, o peor: puede atender a la estadística en desmedro del caso real o elegir la solución eficiente y cortoplazista sobre la más compleja pero integral.

Al final, me quedé pensando, si Alegría propone una ciudad de éxito, con todo lo atractivo que pueda eso sonarnos en esta época de eficiencia y productividad,  yo preferiría a un alcalde que me ofrezca trabajar por hacer de Lima, claro que  una ciudad eficiente, pero además, y tal vez por encima de eso, una ciudad más humana, más amable. Y es que de esa humanidad y esa amabilidad emanará de manera natural cualquier éxito o logro perdurable.

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