Hay golpes en la vida tan fuertes… Yo no sé./ Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,/ la resaca de todo lo sufrido / se empozara en el alma… Yo no sé! –Los Heraldos Negros

Han pasado dos semanas desde el Lunes Gris, ese día de resaca electoral que a muchos nos duró toda la semana. Y ahora que podemos tal vez empezar a mirar con más sobriedad, lo único que es evidente es que nuestra situación es imposible. Quien la vea simple, pienso que no está viendo lo que está en juego realmente aquí.

Por un lado, tenemos a Humala, quien probablemente sigue atado hasta el cuello con Chávez y que seguro está ocultándonos cosas todo el tiempo. Lo veo hablar y pienso eso entre muchas cosas, como  por ejemplo, que también sería concebible que Ollanta podría estar liderando una verdadera salida a la explotación inmisericorde a la que sin duda someten las empresas y los políticos codiciosos al país, y que su propuesta pudiese de alguna manera detener justamente esa explotación, aun si no logra arreglarla, por lo menos detenerla para poder empezar a ordenar las cosas. Y detenerlo me parece a veces un asunto de urgencia ecológica, por no decir espiritual, para nuestro país. Pues esa explotacion ciega y codiciosas y la mentalidad apartheid que la acompaña es un foco activo de lo mismo que nos ha llevado al lugar fatal donde nos encontramos. Esa explotación continua alimentando y aumentando el resentimiento y el odio que sienten los pobres por la ceguera y la  injusticia bajo las que viven. Y así es que termina abriendo espacio para personajes que, con un fino olfato para  la necesidad de la gran mayoría del pueblo peruano, se aprovechan de los más necesitados, quienes  (también por negligencia del Estado) son los más ignorantes y por ello mismo los más indefensos contra la demagogia inescrupulosa de algunos que los usa simplemente  para cumplir con sus propios proyectos mesiánicos. Mi instinto me dice que Humala tiene ese bicho mesiánico bien metido, y junto con su autoritarismo hacen de un gobierno mesurado aun cuando revolucionario, casi una quimera.

Pero no es de sorprender que muchos intelectuales preocupados con esa situación acepten la posibilidad y le brinden su apoyo, a pesar de todos los reparos que puedan tener tambien. Quizás sean demasiado ingenuos, esa es la pregunta que todos se tienen que preguntar.  Otros sin duda se plegarán por sus propios intereses (al ver un barco hundiéndose, como las ratas… corren a buen resguardo); pero habrán otros, quizás los más valerosos,  quienes viendo claramente los riegos con todo el realismo apuestan y se ponen en la raya, porque efectivamente creen en la urgente necesidad del cambio. Ellos se merecen nuestro respeto y no nuestra reproche, mucho menos nuestros insultos.

Recuerdo mi experiencia con el comienzo del régimen chavista en Venezuela, muchos de mis amigos que votaron por convicción  terminaron o desilusionados y así desterrados del gobierno y casi siempre también del pais. Los que no, se han quedado y valeroso con un espíritu de fierro y una voluntad igualmente inamovible siguen luchando contra el desquiciado y destructivo reino de Chávez;  algunos pocos otros fueron convertidos por el poder o el dinero o por alguna fe en la doctrina del caudillo. Con esa experiencia a cuestas a mí sí me cuesta mucho vencer mis reparos acerca de la amenaza de un regimen chavista y antidemocrático en manos de Humala, hasta que vea más pruebas de lo contrario. Mucho menos puedo esgrimir esa posibilidad como un argumento fuerte en favor de Humala cuando el riesgo me parece tan grande.

Así que en la otra esquina de esta lucha, tenemos a Keiko, la hija del dictador, una chica que puede ser muy simpática y puede ser lo más sincera del mundo, pero quien creció en el SIN (sincronísticas siglas para el Servicio de Inteligencia Nacional en la época de Fujimori padre), rodeada todo el tiempo por personajes de la calaña de Montesinos, (que fue además el “tío” de los hijos de Fujimori durante todo su infancia y adolescencia). Es decir, su gente de confianza pertenece a ese clan, todos vinculados con ese regimen y ha vivido en ese ambiente. Esta misma chica tiene a su amado padre en la cárcel, segun ella, toda su familia y su partido,  humillado por la prensa, vapuleado por los políticos de turno, etc., etc.. No es acaso claro que una de las motivaciones principales, si no la principal, de Keiko para llegar a la presidencia es la de reivindicar a su padre? Hace unos días, envalentonada con las encuestas, lo ha dicho claramente. No solo ve a su padre como uno de los mejores presidentes del Perú, sino que sigue guardando silencio acerca de los crímenes y los excesos de su régimen que le atribuye exclusivamente a (su ex-tío) Montesinos, sino que ahora  la posición fujimorista es desafiante de la ley, alegando que el juicio fue arreglado e injusto. Fujimori estará no solo libre, sino que pdemos apostar con certeza matemática, que colocado en la cima misma del poder otra vez, manejando nuestro país y ahora con cuentas que saldar este gobierno puede iniciar una época funesta en nuestro país, mucho mas dañina que la pérdida de ningun “modelo económico”.  Debo admitir que ambas imágenes proyectivas me causan horror. El peor escenario chavista no es peor que el peor escenario fujimorista, diría que en lo importante, en el espíritu de nuestra nación, es mil veces peor. (Mi ambivalencia persistente me hizo cometer ese lapsus desde la profundidad de mi inconsciente, pues quise decir lo contrario: que es mil veces peor el escenario fujimorista que el peor escenario chavista. Y entonces agrego, también es cierto que Humala no está aun visto y Keiko es la hija de su padre.)

Así pues no es de sorprender que oscile todo el tiempo entre dos sensaciones: hay momentos en que, como relámpagos en medio de la oscuridad,  creo vislumbrar alguna esperanza. Me pregunto si en esos momentos en el peor escenario no sería suficiente un Congreso bien armado (y el que tenemos se ha deshecho de muchos congresistas indeseables y puede haber un clima de mayor seriedad en el trabajo ahí, me repito), un congeso además apoyado y controlado por  la misma sociedad civil, cada vez más empoderada por los medios y las redes sociales?  La otra sensación es quizás más oscura porque a mi “el modelo económico” por el que tantos estan dispuestos a entregarle el país a Keiko me parece no solo una razón insuficiente sino que con la corrupción de esa dinastía, una razon muy poderosa en contra pues seguirá alimentando el foco de nuestra división.

Para muchos la lucha chavista sería una lucha social, mientras que la otra sería una vendetta personal, donde además, nosotros le estamos dando el arma al convicto. Como hija del hombre que impuso en el Perú quizás uno de los regímenes más corruptos y perniciosos de nuestra historia, ella como presidente del Perú es un vehículo ideal para esa movida y nada nos puede asegurar, como en el caso de Humala tampoco nada mas lo asegura, que por conseguir sus fines no hará lo necesario, a expensas de cualquier institución o la misma democracia.

Así las cosas, la gente no se detiene un solo momento a reflexionar acerca de esta situación terrible del país sino que eligen bandos por las razones a veces más superficiales e instintivas y se lanzan a la batalla, llenando el espacio de insultos, descalificaciones y agresiones de todo tipo. El miedo cunde y así por la violencia hacia el otro que por la inconciencia colectiva nos amenaza y va creciendo en la forma de monstruos, la posibilidad de diálogo se anula y las posibilidades de poder ver que la pregunta de fondo aquí es sobre el futuro del país y no de la propia voluntad o deseo o interés se reduce a la insignificancia.